guíñale el ojo al sol, sonriele a la ciudad, haz una carrera con el tren que llega,
saluda a la mañana, fumate los segundos, comete los minutos y respira las horas, salta cada escalon
hacia arriba y dejate llevar en los que van hacia abajo, cantale a la noche y bebete tu vida sorbo a sorbo
como si no hubiera prisa.

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