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sábado, 4 de febrero de 2012

Esta mañana al levantarme sentí una punzada en el pecho y al recordar la canción She is the one lo comprendí todo. Una lágrima tras o otra, sin poder contenerme, miré a mi alrededor y no había nada, nadie y así me quedé entre mis sábanas, sin que nadie me escuchase, sin poder decir que era una pesadilla, sabiendo que al cerrar los ojos no volvería todo a ser como antes.


Salgo a la calle con una bufanda que me llega hasta la nariz y con las manos en los bolsillos y camino, veo todo, envidia, quizás algún día...

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